Después de más de 20 años asesorando y defendiendo a promotoras, constructoras y empresas del sector de la edificación, hay algo que tengo claro:
Los problemas jurídicos en una obra casi nunca empiezan en el juzgado.
Empiezan mucho antes.
Empiezan en la propia obra.
En muchas empresas de edificación, el abogado aparece cuando el problema ya existe:
• una reclamación de un colindante
• un defecto constructivo
• un accidente laboral
• un conflicto con una subcontrata
Entonces llega el momento del pleito.
Pero cuando el conflicto llega al juzgado, la obra ya ha fallado antes.
El verdadero valor del asesor jurídico en construcción no está en litigar.
Está en detectar el problema antes de que exista.
El Derecho de la construcción no es solo Derecho civil
Un abogado que asesora a una empresa de este sector no puede limitarse a conocer el Código Civil o a reclamar deudas.
Debe entender cómo funciona realmente una obra.
El proceso constructivo está regulado por una compleja red de normas; la Ley de Ordenación de la Edificación, el Código Técnico de la Edificación, la normativa de prevención de riesgos laborales o la regulación específica de seguridad en obras, entre otras.
Pero también está regulado por algo igual de importante:
la práctica diaria de la construcción.
Porque los problemas jurídicos de una obra no nacen en los despachos.
Nacen cuando se modifica un procedimiento constructivo, cuando una responsabilidad no queda bien delimitada en un contrato o cuando un plan de seguridad se queda en el papel pero no se aplica realmente en la obra.
Hablar el mismo idioma que arquitectos y jefes de obra
En construcción, el abogado que realmente aporta valor no es solo el que conoce la ley.
Es el que entiende la obra.
El que puede sentarse con un arquitecto, un aparejador, un jefe de obra o un perito y comprender exactamente qué está ocurriendo.
Interpretar un plan de seguridad.
Detectar una desviación en el proceso constructivo.
Entender cómo una decisión aparentemente técnica puede acabar generando responsabilidad jurídica.
En ese momento el abogado deja de ser un simple gestor de conflictos.
Se convierte en un asesor estratégico del proyecto.
Los grandes problemas empiezan con decisiones pequeñas
En muchos procedimientos judiciales, la responsabilidad nace de algo que en obra parecía una decisión práctica.
Un sistema de descarga de materiales que se modifica.
Una plataforma que nunca llega a instalarse.
Un procedimiento de trabajo que nadie revisa.
Lo que en el día a día de la obra parece una solución rápida puede terminar generando responsabilidades civiles, administrativas o incluso penales para los distintos intervinientes en el proceso constructivo.
Cuando el accidente ocurre, la pregunta que aparece siempre es la misma:
¿Quién debía haber evitado que esto sucediera?
La verdadera función del abogado
El abogado especializado en construcción no debería aparecer cuando el problema ya está encima de la mesa.
Debe intervenir antes.
Diseñando correctamente la estructura jurídica de la obra.
Delimitando responsabilidades entre los distintos agentes.
Detectando riesgos durante la ejecución del proyecto.
Y si el conflicto finalmente es inevitable, defendiendo el caso con conocimiento real del proceso constructivo, de las periciales y de la cadena de responsabilidades.
La prevención jurídica es la mejor inversión en una obra
En construcción ocurre algo que todos los profesionales del sector saben bien.
Los grandes problemas rara vez aparecen de repente.
Casi siempre llevaban tiempo gestándose.
Y, muchas veces, alguien podría haberlos evitado antes.
#DerechoDeLaConstrucción #PromociónInmobiliaria #GestiónDeRiesgos
En Luceros Abogados, despacho especializado en derecho de la construcción en Alicante, asesoramos a promotoras, constructoras y técnicos en la gestión jurídica de sus obras.
